sábado, 30 de junio de 2012

Lo golpearon, lo ataron y lo tiraron al arroyo por robar


Adicto. La víctima es un menor, consumidor de pasta base
Cuatro individuos fueron procesados con prisión por secuestrar y golpear a un joven de 17 años, adicto a la pasta base y con numerosas denuncias por robo, a quien los procesados acusaban de robarle unas herramientas de su vivienda.
El Chiche tiene 17 años. Hace por lo menos dos, empezó a consumir pasta base. Como la mayoría de los consumidores de esta droga, empezó a robar, para conseguir el dinero.
"Él te entraba a robar en los jardines. Te descuidabas y te robaba lo que tuviera a mano", admite Débora Moreira, hermana del joven.

El martes, sobre las 22:00, El Chiche, salió de su casa, cerca del barrio La Carbonera; dos individuos lo interceptaron y lo golpearon con la culata de un arma en la nuca y lo subieron a un automóvil marca Renault.
Comenzaron a golpearlo, le ataron las manos, los pies y le pusieron una cinta en la boca. Por último le pusieron una bolsa de nylon negra en la cabeza.
"Cuando me suben al auto ya tenían todo pronto. Me pegaban patadas, piñazos, me pusieron un revólver en la boca", contó el joven a El País.
"¿A dónde están las herramientas?", le preguntaban los cuatro individuos entre golpe y golpe.
Es que un hombre de 36 años, que ya está procesado, junto a sus tres cómplices, sufrió un robo en su vivienda. Le robaron varias herramientas y enseguida, por sus antecedentes, levantó sospechas sobre El Chiche.
"Esas herramientas no las había tocado. Si me decís otras cosas, te digo que sí, pero justo con esas herramientas no tuve nada que ver", dijo.
"Me llevaron frente a un arroyo ahí en la Ruta 48, me volvieron a pegar y me tiraron al agua", agregó.
El Chiche dice que el agua le aflojó las ataduras de las manos y los pies, por lo que pudo salir a flote en poco menos de 10 minutos.
Logró caminar hasta una casa, golpeó la puerta y le ofrecieron ropa limpia, llamaron a la comisaría y le consiguieron traslado hacia el Hospital de Las Piedras.
Por el hecho, fueron procesados los cuatro participantes de 36, 25, 23 y 18 años de edad, por un delito de lesiones y privación de libertad.
FAMILIA. "Vamos a volver a internarlo, porque de esta se salvó, pero no sé si sale de otra", dijo Débora Méndez.
La hermana del joven afirma que han hecho hasta lo imposible por sacarlo de las drogas pero no lo logró. "Ya lo habíamos internado varias veces y siempre se escapó. El colmo fue cuando estaba internado en el INAU de la calle Cerro Largo y le dieron la plata para el boleto para que se fuera", contó.
La relación con el resto del barrio, a partir de este hecho se tornó más complicada. "Yo entiendo el dolor de esta gente, porque la mayoría de estos gurises que fueron presos se criaron acá en el barrio, pero si mataban a mi hermano, ¿yo qué tenía que hacer?", se preguntó.
Débora contó que muchas veces los vecinos que eran robados por su hermano iban a su casa a reclamarle.
"Hagan la denuncia", les contestaba. "Él llegó a robar en mi propia casa", dijo.
"Muchos vecinos lo denunciaron y estuvo varias veces en la Seccional", contó Débora.
"Si me lo dejan en la puerta después de darle una buena paliza, me la banco, pero esto que le hicieron fue demasiado", expresó la mujer. Ahora, El Chiche, dice que quiere cambiar. Su hermana afirma que fue por el susto.
Según Débora, la familia ya tiene todo arreglado para que el domingo ingrese a Beraca, una comunidad cristiana que, entre otras actividades, se dedica a la recuperación de adictos.
Además, Débora contó que su hermano, de chico era "hiperactivo". "Estando en 4° de escuela lo medicaron con Ritalina. Después cuando le sacaron esa droga empezó a consumir porro", dijo.
"Arrancó con marihuana y mirá en lo que terminó. No puedo creer que el gobierno quiera legalizarla", concluyó.
El País Digital